lunes, 20 de abril de 2009

Ohhhh


¡Oh, encanto de la gorda

pierna de robustez y elegantina,

que en grasa se desborda,

¡Oh , magestad divina

del muslo rebozado en gelatina!

.... Vivan las adiposas

adoratrices del esfuerzo nulo,

que dejan las odiosas,

fatigas para el nulo,

y comen todo lo que agrando el culo.

del himno a la celulitis de Enrique Serna

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